JERONIMO OCAMPO
Una segunda oportunidad para seguir creciendo
Jerónimo Ocampo tiene 9 años y el próximo 14 de febrero cumplirá 10. Vive con su familia en una vereda de Rionegro. Su mamá es ama de casa y dedica su tiempo al cuidado del hogar y de sus hijos, mientras que su papá trabaja en oficios varios para responder por los gastos de la familia.
Jerónimo nació en buenas condiciones de salud. Sin embargo, poco tiempo después ocurrió un error en la administración de un medicamento que le provocó un paro respiratorio y dejó paralizada su pierna izquierda. Permaneció hospitalizado durante un mes, entubado y con soporte respiratorio, luchando por su vida.
La condición de su pierna se complicó gravemente hasta convertirse en una situación que ponía en riesgo su vida. Para salvarlo, los médicos tuvieron que realizar una amputación de emergencia. Fue un momento profundamente doloroso para su familia, pero necesario para que Jerónimo pudiera vivir.
Desde los 3 años utilizó una prótesis — la misma que tuvo durante muchos años. A medida que fue creciendo, su familia intentó adaptarla de manera casera, agregando extensiones con tubos de aluminio. Durante dos años no recibieron apoyo por parte de la EPS para su reemplazo profesional. Con el tiempo, la prótesis dejó de cumplir su función: el socket le quedaba pequeño, el muñón ya no ajustaba correctamente, el pie estaba fisurado y la altura era inadecuada. Esto comenzó a generarle dolores en la columna y desviación postural, afectando su desarrollo y calidad de vida.
Gracias a la Fundación Steps of Hope – Pasos de Esperanza, Jerónimo recibió una nueva prótesis diseñada profesionalmente. La colocación se realizó en Ecuador por un equipo médico especializado, garantizando una correcta adaptación, alineación y funcionalidad.
La fundación cubrió todos los gastos del viaje y de la prótesis, haciendo posible que Jerónimo recibiera la atención que necesitaba con urgencia.
Hoy, Jerónimo tiene una nueva oportunidad para moverse con libertad, crecer sin dolor y disfrutar plenamente de su infancia. Su historia nos recuerda que cuando apoyamos a un niño, no solo transformamos su salud física — también fortalecemos su dignidad, su independencia y su futuro.